Pastoral 2011


Con la lámpara encendida. (Domingo 32 de Tiempo Ordinario)

publicado a la‎(s)‎ 3 nov. 2011 9:49 por Ampa NS Merced Tres Cantos


Domingo 30-X-2011

publicado a la‎(s)‎ 31 oct. 2011 2:00 por Ampa NS Merced Tres Cantos   [ actualizado el 3 nov. 2011 9:49 ]


Domingo, 23 de Octubre de 2011; 30º ord. A: Mt 22, 34-40

publicado a la‎(s)‎ 31 oct. 2011 1:52 por Ampa NS Merced Tres Cantos



Eran los días últimos de Jesús. El evangelio nos trae en estos días diversos enfrentamientos verbales con sus adversarios, que eran sobre todo los fariseos y saduceos. Hoy nos presenta a un fariseo que con cierta mala intención le pregunta a Jesús cuál es el principal mandamiento de la ley. Esto se debía a que, además de los diez mandamientos, se habían acumulado diversas normas legales, por lo que entre los fariseos, más o menos entendidos en la Ley, tenían sus discusiones sobre lo que debería ser más importante. Unos creían ser la ley del descanso sabático, otros las limosnas o las oraciones.

Jesús hoy nos enseña que lo más importante es el amor: el amor a Dios, como estaba claramente expresado en el Ant. Testamento; pero que unido a este mandamiento, hay otro igualmente importante, que es el amor al prójimo.

Hay que hacer una importante advertencia: Aquel fariseo, con su pregunta, y Jesús, con su respuesta, están en distinta esfera o distinta onda. El fariseo está pensando en los mandamientos de la Ley como una serie de preceptos y dogmas, donde unos se consideran más importantes que otros. Jesús está pensando en la actitud principal de quien quiere conseguir el Reino de Dios. Es como una “manera de ser”.

Por lo tanto Jesús no está respondiendo directamente a la pregunta, sino que, como suele hacer en otras ocasiones, aprovecha la pregunta para darnos un mensaje. Y hoy nos da el gran mensaje de que amar no sólo es lo más importante, sino que quien ama de verdad tiene conseguido todo, está cumpliendo toda la Ley y los profetas.

De hecho cumplir leyes por cumplir no tiene sentido si no hay algún valor humano principal, que sea motor de las acciones. Debe haber algún principio de sabiduría que dé valor y sentido a las leyes. Jesús nos da ese valor, que es el amor. En el Antiguo Testamento, los salmos especialmente, se formula ese principio con el hacer la Voluntad de Dios. Hoy nos enseña Jesús cuál es la voluntad de Dios: amar.

Hoy nos dice Jesús que el amor tiene dos direcciones, amar a Dios y amar al prójimo. Pero están unidos formando un solo motor. Son como dos alas de un ave que vuelan conjuntadas. Querer amar a Dios sin amar al prójimo es como una trampa; pero querer amar al ser humano sin amar a Dios, es empequeñecer todo amor.

No es fácil amar a Dios, y sentir ese amor, porque Dios es infinito, invisible y espiritual. Y, claro, es más fácil amar a alguien a quien se ve o se palpa, como esposos, hijos y amigos. Pero los santos (las personas buenas) han sentido y sienten el amor a Dios, a cualquiera de las tres personas divinas, como algo personal y muy vivo. Es un amor que siempre debe ir en ascenso. 

 No es fácil amar a Dios, porque en esta vida limitada mezclamos los inmensos bienes divinos con las limitaciones de esta vida de paso, como son enfermedades y tantos problemas que tenemos por la limitación de la naturaleza o nuestros propios defectos. Debemos mirar más a lo positivo que es mucho.

Y entre lo positivo, lo que es don del Dios bueno, es toda la Creación, nuestro propio ser y existencia. Y la Redención: el hecho de que Dios nos ama tanto, que se ha “anonadado” haciéndose hombre y muriendo en la cruz por nuestra salvación.

Aun así, no es fácil el amor a Dios. Por eso nos enseñó algo concreto y lo expresó como Él lo sentía y vivía: Si queremos amar a Dios, debemos amar al prójimo.

Y, si para amar a Dios “totalmente”, lo expresó diciendo que debemos amar “con todo el corazón (sin reservas), con todo el alma (toda la sensibilidad) y con todo el ser (todas las fuerzas), el amor al prójimo también es total, pues debemos amar a los demás “como a ti mismo”. Y nadie se quiere el mal para sí, sino que busca el bien y la felicidad de forma positiva. De esto precisamente nos juzgará el Señor, cuando después de pasar la vida limitada vayamos a la vida sin fin.

Evangelio 16-X-2011 "Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mt. 22,15-21)

publicado a la‎(s)‎ 10 oct. 2011 23:06 por Ampa NS Merced Tres Cantos

  "Pagadle al César lo que es del César  y a Dios lo que es de Dios" (Mt. 22,15-21)



   Esta es la respuesta de Jesús a los fariseos que le hacen una pregunta para comprometerlo.  Estas palabras de Jesús son una invitación a vivir una gran libertad interior, a dejarnos liberar de la raíz de toda alineación que está en la ambición de poder y de nuestras necesidades exageradas de reconocimiento.



    Los  fariseos  se acercan a  Jesús  para tenderle una trampa. y el medio que utilizan es una pregunta sobre el impuesto de Roma: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad..., qué opinas: ¿es lícito pagar el tributo al César o no?" Jesús no se deja engañar por las palabras aduladoras de saludos. Se da cuenta perfectamente de la situación. No cae en la trampa. Al contrario, los desenmascara y los  reenvía a sí mismos. Ciertamente, la pregunta es una espada de doble filo. Si Jesús responde que no se enfrenta al poder político; si contesta que , Jesús queda desacreditado ante el pueblo... Parece que no hay salida , sin embargo, Jesús tiene  una salida brillante,  que  pone al descubierto su hipocresía.



     La reacción de Jesús es sorprendente. Su respuesta es desconcertante para sus interlocutores, por que sitúa la cuestión a un nivel más profundo. Ante los ojos atentos de aquellos espectadores, Jesús pide que le muestren la moneda del impuesto: “Enseñadme la moneda del impuesto". Y dice el texto que le presentaron  el denario. Con esta reacción Jesús va más lejos que ellos y les deja en evidencia. Porque si ellos odiaban tanto a los romanos ¿Qué hacían con una moneda del César en el bolsillo?.


    A continuación Jesús les pregunta:  ¿De quién son esta cara y esta inscripción?  Respondieron:  del César". Hay que tener en cuenta que las  monedas llevaban impresa la cara del César y una inscripción que decía: “Emperador Tiberio, hijo adorable de Dios adorable". Entonces Jesús les  replicó: "Pues, pagadle  al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".


      "Pagadle al César...” ¿Qué quiere decir pagadle al  César? En el Evangelio, Jesús utiliza aun verbo que en realidad significa “devolver” al César lo que es del César: con esto les está pidiendo que renuncien a sus privilegios de colaborar con el Imperio y a la explotación del pueblo. Jesús quiere decir: romped de verdad con el sistema opresor del Imperio, pero del todo;  rechazad su dominio sobre vosotros, es decir, no dejéis  que vuestra ambición anule  los deseos de ser libres de verdad... Y para nosotros hoy, es como si Jesús nos dijera: romped con la ambición de poder  que puede anidar en vuestro corazón  y con las necesidades exageradas que os  hacen  esclavos y que os alienan  de mil formas... Tratad de ser libres. Hoy no es fácil ser verdaderamente libres. En mayor o menor medida, todos actuamos condicionados por el entorno y por la sociedad en general. Por una parte, se crean “corrientes de opinión” que se hacen pasar como expresión de libertad pero que esconden su capacidad de manipulación al servicio de intereses particulares. Por otra parte, nosotros mismos perdemos nuestra libertad interior por miedo a no ser reconocidos y preferimos ajustarnos a lo que esperan de nosotros, guardando las apariencias y pagando, a escondidas, el tributo de la libertad, por eso, resulta incómodo decidir libremente.


      Y a Dios lo que es de Dios". No se trata de “deberes religiosos", sino del señorío  que se le ha robado a Dios, Dios es el único Señor de nuestra vida, ningún César,  ningún ídolo,  ningún diocesillo,  puede ponerse a la altura de Dios. Sólo a Dios debe someterse el ser humano como Señor Absoluto de su vida. A Dios, hemos de darle lo que es suyo: nuestro corazón, nuestros pensamientos, nuestro amor.  Cuando damos a Dios todo lo que es de Dios, entonces, entramos en un camino de felicidad plena y de verdadera libertad.



       Devolver a Dios lo  que es de Dios supone también, reconocer que sólo El es el Señor de  nuestra vida pero supone devolverle también nuestro mundo  y su “designio” de amor, de justicia y de fraternidad. Si el ser humano es la imagen de Dios, este es propiedad de Dios. La moneda imperial llevaba la imagen del César, pero el ser humano lleva grabada en su corazón la imagen de Dios y su dignidad de hijo/a, que no debe quedar sometida a ningún César.  Nuestra vida pertenece sólo  a Dios. El Evangelio de hoy nos recuerda que necesitamos escuchar a Dios por encima  de otros intereses.



        Este Dios que se nos revela en Jesús como “único Señor", es sólo amor y sólo Él puede hacernos libres de verdad... Si le elegimos a Él como único Señor, nuestra vida será diferente, nuestra vida cambiará. Ante el Evangelio de hoy, sería bueno  preguntarnos:  ¿A qué o a quién estamos pagando nuestros tributos?


                En este Domingo, vueltos interiormente a El, podemos decirle: Señor, enséñanos a darte en nuestro corazón el sitio que Tú mereces. Que con tu ayuda podamos “devolver al César” lo que es del César y a Ti, Dios nuestro, nuestra vida, toda nuestra vida.


 


                                                                                  .


                                                                                        16 de Octubre de 2011


Evangelio 2-OCT-2011

publicado a la‎(s)‎ 28 sept. 2011 22:57 por Ampa NS Merced Tres Cantos   [ actualizado el 28 sept. 2011 23:09 ]





"Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca" (Mt. 21, 33-43). Esta parábola de la viña y de los viñadores, que Jesús cuenta a sus oyentes es una expresión de la Historia de Israel, de la Historia de la humanidad, de la Iglesia y de la Historia de cada uno de nosotros, en la que Dios ha plantado su viña para que demos frutos de vida.

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